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La capacidad para soportar situaciones de estrés laboral, y el sin sentido de las virtudes asociadas al “empleado ejemplar”

¿Quien no ha visto una oferta laboral que pida como requisito “capacitado de gestión del estrés” o una frase parecida? ¿Por qué se sigue comunicando que se valorará a las personas que gestionen mejor de un estado de alteración de nuestro sistema nervioso como es el estrés al entorno laboral? ¿Por qué atribuimos la gestión del estrés como una de las virtudes de “el empleado ejemplar”?

 

Muchas empresas y profesionales asociados a la captación de talento siguen valorando la gestión del estrés en el puesto de trabajo como una virtud, cuando realmente esta “capacidad de resistencia” no sólo se tendría que evitar mencionar en las ofertas de trabajo (sustituyéndola por “capacidad de gestión emocional y planificación”), sino que desde gerencia y recursos humanos ya se tendría que tener definida la estrategia necesaria para que las iniciativas asociadas a la prevención del estrés (no de la gestión) de cada uno de los empleados de la empresa se llevaran a cabo y se monitorizaran. Las herramientas para aprender a gestionar el estrés son recursos que la empresa debe poner a disposición de las personas, correcto. Lo que no se termina de entender es que la inversión de las empresas no debe estar en la gestión del estrés, sino en su prevención.

¿Por qué premiar a candidat@s y a emplead@s que saben gestionar situaciones que, al fin y al cabo, causan falta de motivación y energía en el trabajo? ¿Es inevitable que vivamos estrés en algún momento de nuestra vida laboral? Seguramente sí, pero lo que es inadmisible es que desde el mercado laboral se promueva la gestión del estrés como una virtud que permite “escalar posiciones” en una empresa. ¿Nos interesa promocionar a emplead@s que conviven con el estrés? Por muy bien que se sepa gestionar el estrés va acumulándose y, tarde o temprano, las personas (su cuerpo y su mente) dicen «“¡basta!”.

Según un estudio de The American Psychological Association’s Work and Wellbeing, el 36% de personas que sufren estrés laboral han afirmado tener cansancio cognitivo, y cerca de la mitad (44%, de fatiga física). ¿Nos interesan empleados dispuestos a asumir estos riesgos? No se tendría que evitar estas situaciones y no dar por seguro que inevitablemente las viviremos en algún momento. Black Fridays, CyberMondays y otras campañas estacionales, entregas imposibles y el liderazgo tóxico de muchas personas siembran el estrés laboral en empresas de todos los sectores y claro, los empleados ejemplares son los que resisten y saben “capear el temporal”.

¿Qué es un empleado ejemplar? ¿El que sabe esperar su oportunidad interminablemente sin que se le reconozca su compromiso con la empresa? ¿El que llega primero y marcha el último durante meses, años y no aporta nada más que “mano de obra”? ¿El que es dice “Sí” a todo el que se le pide? ¿El que se sacrifica por la empresa en tiempo de crisis?

El empleado ejemplar no se contrata a través de un proceso de selección, sino que se va “moldeando” dentro de la propia empresa con iniciativas generales (grupales) y/o personalizadas, afines a cada empleado. Es hora de actuar! No le digas a un empleado cómo debe ser para ser ejemplar, invierte en él hasta darle las herramientas para convertirse en una persona consciente y saludable.

A continuación, exponemos los 5 aspectos en los que consideramos que se tendría que invertir para lograr a corto plazo una plantilla saludable y que envejezca de forma sostenible en el tiempo, y que afecte positivamente a los indicadores de bienestar organizacional y de negocio?

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